
Volví a mi casa
bajo la niebla de la tarde triste.
Pasé por calles
junto a muros viejos.
Nadie lo vió
y mi corazón lloraba.
Mi corazón a veces se desviste.
Hermano,
bajo la niebla de la tarde triste,
desnudad vuestra alma;
que el corazón es viejo y sabio.
Y el corazón existe.
bajo la niebla de la tarde triste.
Pasé por calles
junto a muros viejos.
Nadie lo vió
y mi corazón lloraba.
Mi corazón a veces se desviste.
Hermano,
bajo la niebla de la tarde triste,
desnudad vuestra alma;
que el corazón es viejo y sabio.
Y el corazón existe.
1 comentario:
Qué bello es eso de permitir al corazón que se desvista, dejar que ni biombo ni mampara alguna oculte su carga...
Y qué bella la rambla. Lejos queda pero se siente tan cerquita...
Gracias por unir dos imágenes tan bellas...
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